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el grito y la incultura

octubre 28, 2010 in Lengua y libros | Comments (0)

El otro día, en un concierto, tras cada intervención del tenor o de la soprano, la gente aplaudía entusiasmada. Bueno, la mayoría aplaudía. Otros gritaban con berreos propios de los cantos otoñales de algunas especies, como si la potencia de voz les pusiese por encima de los demás para demostrar que son más expertos, más entusiastas, más entendidos, más… molestos.

Cualquier chiquilicuatre puede berrear, es cierto, pero, mal que les pese, eso sólo demuestra su zafiedad, su falta de respeto a los demás… y su incultura, porque además, supongo que en aras de la moda reinante, gritaban “bravo” al tenor y “brava” a la soprano, como si se tratase de definir el valor y no de alabar el arte. Y es que los pobres no debían saber que el “bravo” con el que se premian algunas actuaciones no es adjetivo, sino adverbio, y, por tanto, no tiene género. Tampoco lo tienen, en cuanto que exclamaciones, “estupendo“, “magnífico” o “maravilloso“. Son sinónimos de “bravamente“, “estupendamente” o “maravillosamente“. Sin género, pues. Así que más les valdría menos gritar y más saber lo que gritan. Pero sin duda eso será mucho pedir. Con el berreo tienen cubierta su cuota intelectual.

-AELPON-Alfredo Vílchez

Delenda est SGAE


El castellano, de vez en cuando

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Pues sí. De vez en cuando conviene hacer algunas precisiones sobre el castellano peninsular y el español universal.

Ahora que parece que el hablar una lengua correctamente es una cuestión que se plantea en reuniones especializadas, pero que se olvida en la práctica, creo que vendrá bien comentar alguna cosita.

Por ejemplo, es habitual oir en la calle y, sobre todo, en los medios de comunicación, frases como “hasta que no vengas no empezaremos la reunión“. Ciertamente, significa que cuando llegue el que falta empezará la reunión, pero analizando la frase, la reunión debería empezar inmediatamente, porque la condición “que no vengas” indica ausencia o no venida, y eso ya ocurre cuando se está hablando. La dicción correcta sería cambiando la posición de la negación: “hasta que vengas no empezaremos la reunión“, lo que equivale a “cuando vengas, empezaremos”, que es realmente lo que se quiere decir.

La confusión se produce por la existencia de una frase parecida, pero radicalmente distinta: “Mientras que estés aquí, hablaremos”.

Hasta que” en el primer ejemplo. “Mientras que” en el segundo.

Hasta que” indica que es necesario que, más adelante, se cumpla una condición para que se realice algo, y, si esa condición es negativa, para que no se realice.

Mientras que” indica que ya se está produciendo la condición, y por tanto la realización se estará llevando a cabo hasta el momento en que esa condición deje de cumplirse.

En fin, de esas cosillas es de lo que hablaremos de vez en cuando. Hoy le toca a los signos diacríticos, que es el nombre pretencioso de aquellos signos que, puestos en una palabra, hacen que su significado sea radicalmente distinto al de esa misma palabra sin el signo diacrítico. ¡Bueno, vale: sin el acento, que es el nombre suele darle la gente!.

Y como sería farragoso de explicar letra tras letra, incluyo en Uso de diacríticos una tabla PDF ilustrativa.

¡Que aproveche!

-AELPON-Alfredo Vílchez

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